La mayor concienciación de los empresarios con respecto a los riegos laborales, así como la creciente protección normativa hacia los derechos y la salud de los trabajadores, no impide que en España todavía sigan produciéndose accidentes de trabajo graves. Según datos oficiales, en el primer trimestre de 2019 se produjeron cerca de 1.000 accidentes de trabajo de carácter grave en España, lo que en muchos casos puede derivar en la conocida como incapacidad permanente por accidente de trabajo.

Es por eso que conviene conocer el alcance de este tipo de incapacidad, qué requisitos ha de cumplir para ser reconocida y, en definitiva, todos aquellos detalles útiles para acercar la figura de la incapacidad permanente en el ámbito del accidente laboral.

¿Qué es la incapacidad por accidente de trabajo?

Hablamos de Incapacidad Permanente cuando un trabajador que ha sufrido un accidente de trabajo —o al que se le ha diagnosticado una enfermedad profesional— sufre una serie de secuelas, una vez ha concluido el tratamiento médico, que son previsiblemente definitivas y que le incapacitan para desarrollar su trabajo o le obstaculizando notablemente.

Cabe recordar que también puede reconocerse la incapacidad permanente al trabajador que sufre lesiones en el trayecto del domicilio al trabajo, es decir, lo que denominamos accidente in itinere, así como las lesiones por accidente in mision, cuando el trabajador debe desarrollar una actividad laboral fuera del centro de trabajo.

Debido a que todos ellos quedan englobados en accidentes de trabajo, las lesiones que incapaciten de forma permanente al trabajador mientras se encuentran en una de esas situaciones podrán dar lugar el reconocimiendo de la incapacidad permanente por accidente de trabajo.

¿Quién puede solicitar la incapacidad permanente por accidente de trabajo?

Como ya venimos advirtiendo, la incapacidad permanente por un accidente sufrido en el trabajo implica que, en primer lugar, el lesionado ha de ser un trabajador, aunque la Ley General de la Seguridad Social, en su artículo 195, no exige que el empleado tenga ningún tipo de periodo cotizado.

El requisito que ha de cumplirse para solicitar la incapacidad permanente es que el trabajador esté dado de alta. Incluso en aquellos casos, como recuerda la propia ley, en que la empresa, bien por error o de forma intencionada, no haya dado de alta al trabajador, si cuando se sufre el accidente el empleado se encontraba trabajando, se entiende que está dado de alta o asimilada al alta.

En caso de incapacidad permanente, ¿puede ser responsable la empresa?

Para que el trabajador que ha sufrido la incapacidad permanente pueda reclamar frente a la empresa un recargo de prestaciones y la responsabilidad por daños y perjuicios (en vía civil y/o penal), deben darse una serie de circunstancias:

  • Que el accidente se haya producido por una negligencia de la propia empresa
  • Que la compañía no haya preservado la seguridad del trabajo con las medidas pertinentes.
  • Que la empresa no haya dado de alta en la Seguridad Social al trabajador que ha sufrido el accidente de trabajo.

En estos casos, como se ha dicho, es posible reclamar frente a la empresa las cantidad que vendrán a complementar la prestación que corresponda por incapacidad permanente, que dependerá de lo que conocemos como base reguladora, que es aquella cantidad o baremo utilizada para calcular la pensión por incapacidad permanente y que, a su vez, depende del grado de incapacidad y de la cotización del trabajador durante un tiempo determinado.

Sea como fuere, en el momento en que al trabajador le reconocen una incapacidad permanente derivada de un accidente de trabajo, ha de saber que el cálculo de lo que le corresponde por dicha incapacidad depende de diversos factores que han de ponderarse adecuadamente. Es por ello que siempre recomendamos ponerse en manos de abogados especializados, como los profesionales de Defentis, con el objetivo de analizar el caso concreto y valorar las distintas posibilidades.